Cundinamarca consolidó su Política Pública de Libertad Religiosa y de Cultos tras un proceso participativo y de construcción que llegó a los 116 municipios del departamento.
Las voces de comunidades religiosas, líderes y ciudadanía contribuyeron a definir una hoja de ruta que promueve el respeto por la diversidad de creencias, la convivencia y la construcción de paz en el territorio.



