En Chipaque, productores, comerciantes, trabajadores y comunidad salieron a las calles tras el cierre presuntamente ilegal del frigorífico del oriente, una medida que califican como un golpe directo a la economía local, al empleo y al abastecimiento formal de carne en la región. La decisión ha generado indignación generalizada al tratarse de una infraestructura clave para la cadena cárnica y la seguridad alimentaria del territorio.
Los manifestantes denuncian el hecho como un atropello por parte de la administración municipal, exigiendo respuestas inmediatas, garantías institucionales y la reapertura del establecimiento. Advierten que el cierre podría incentivar el sacrificio clandestino, incrementar riesgos sanitarios y profundizar una crisis social que impactaría a cientos de familias que dependen de esta actividad.
