Una tarde que debía ser tranquila terminó en tragedia en Soacha. Un padre caminaba junto a su hijo por la calle 13, cerca de la Autopista Sur, cuando fueron víctimas de un acto de violencia absurda y despiadada.
Un sujeto, sin el más mínimo respeto por la vida, le arrebató la gorra al menor. El padre, en un acto natural de protección, logró recuperarla. Pero lo que vino después es simplemente inaceptable: el agresor regresó y, con sevicia, atacó con arma blanca tanto al padre como al niño, dejándolos gravemente heridos.
Ambos fueron trasladados de urgencia al Hospital Mario Gaitán Yanguas. De manera extraoficial, se informa que el padre habría fallecido, mientras el menor lucha por su vida en cirugía.
Un hecho que rompe el alma, que genera rabia e impotencia. ¿Hasta cuándo la violencia sin sentido?
