Comer en la calle sin control sanitario es como jugar a una rifa donde el premio es una intoxicación grave. No pongas en riesgo tu salud ni la de tu familia.
Recuerda:
La calle no es nevera: Sin refrigeración, las bacterias crecen rápido.
La higiene no es negociable: Si dudas de la manipulación, ¡no consumas!
Ve a lo seguro: Elige locales verificados y avalados por la Secretaría de Salud.
¡Cuidarnos es tarea de todos!

